Para hablar de las masacres que
han sido generadas en el contexto colombiano es importante partir de un
recorrido histórico que se delimita en un periodo previo a la violencia en
Colombia y uno posterior. Para comenzar, es importante nombrar la masacre de las
bananeras que aconteció en 1928 en el Magdalena, la cual surgió a raíz de la
huelga generada por los trabajadores de la United Fuit Company los cuales
buscaban a partir del sindicato, mejorar sus condiciones de trabajo. Tras dos
días de huelga con un gran número de empleados en ella, el gobierno colombiano
se hizo cargo de esta situación, abriendo fuego contra estos individuos y
asesinando a un gran número de estos trabajadores (Cortés, 2009; Leiteritz,
Nasi y Rettberg, 2009).
A continuación se hace alusión a
la época de la violencia en Colombia puesto que es en esta donde acontecen los
hechos más violentos y el mayor número de víctimas en el territorio. Frente a
lo anterior es importante señalar que Colombia ha sido un país que ha vivido
alrededor de 60 años atravesado por una dinámica de violencia en la cual se
encuentran diferentes intereses a nivel económico, político y social y que se
han visto marcados en su mayoría por el narcotráfico. En este sentido, se hará alusión a las masacres mas significativas y con mayor información encontrada desde fuentes confiables, agregándose que son demasiadas las masacres que se han llevado a cabo en el territorio colombiano pero en las cuales no se ha ahondado.
En este orden de ideas, es
importante resaltar que esta historia de la violencia en colombia inicia entre 1930 y 1947 con la lucha
entre los partidos políticos liberales y conservadores en los cuales se
debatían cuestiones como son las ideologías, la religión, el poder, entre
otros. Así pues, surge el segundo periodo entre 1948 y 1953 en el cual se
enfrentan los campesinos alrededor de dos bandos, los liberales y los
conservadores creándose las guerrillas que eran grupos al margen de la ley y
los pájaros. A continuación, inicial el periodo entre 1953 y 1957 en el cual se
establece el régimen del dictador Rojas Pinilla en el cual las guerrillas
liberales regresan al campo. Además, surge el periodo entre 1957 y 1960 en el
cual se solidifican las guerrillas liberales influenciadas por la revolución
cubana e ideologías marxistas, leninistas, entre otras como son Las FARC, el
ELN y el EPL. Por último, entre 1996 y el 2006 se consolidan formalmente las
Autodefensas Unidas de Colombia AUC que son grupos de extrema derecha, también
llamados paramilitares (Patiño, 2012).
Alrededor de lo anterior es
importante señalar que las guerras y enfrentamientos entre estos grupos armados
han tenido como consecuencia la generación de un sinnúmero de masacres en
Colombia, las cuales se han caracterizado principalmente por una lucha entre
bandos por el poder político, económico y social. Frente a esto, es importante
resaltar que estos enfrentamientos se han presentado principalmente en el área
rural, produciendo un gran número de víctimas a costa del uso de la violencia y
las armas. Así pues, a continuación se realizará un recorrido histórico en
función de las masacres más significativas en el contexto colombiano.
Para comenzar, es de gran
importancia nombrar las masacres cometidas en el territorio de Urabá entre los
años 1988 y 2002 tanto por los paramilitares como por las guerrillas, de lo
cual se puede resaltar la incursión de los primeros en el año 1988. En este
territorio se llevaron a cabo 103 masacres aproximadamente cada dos meses que
cobraron 697 víctimas. Estas masacres se caracterizaron por ser en su mayoría pequeñas
y dirigirse principalmente a víctimas que fueran militantes políticos (Suárez,
2007).
En relación a lo anterior, es
importante señalar la masacre de Segovia, acontecida el 11 de noviembre de 1988
y que tuvo como consecuencia más de 40 personas asesinadas y aproximadamente
otras 100 heridas. Esta masacre fue protagonizada por las Farc, el ELN en
complicidad de la policía y el ejército y surgió debido al interés por el
territorio en el cual se encontraba, siendo uno de los primeros productores de
oro (García-Arboleda, 2010).
Para continuar, es importante
nombrar la masacre de La Rochela que es un municipio colombiano ubicado en
Santander. Esta masacre aconteció el 18 de enero de 1989 llevado a cabo por un
grupo paramilitar en el cual las víctimas fueron aproximadamente 15
funcionarios judiciales que se encontraban investigando en el momento delitos
judiciales en el municipio. Este crimen sucedió como una alianza entre los
paramilitares, narcotraficantes y miembros del ejército (García-Arboleda,
2010).
Así pues, se hace alusión a la
masacre de Mapiripán que es un municipio del Meta, la cual ocurrio entre el 15
y 20 de julio de 1997 y alrededor de la cual no se conoce el número exacto de
victimas. Esta masacre fue producida a mano de paramilitares originarios de
diversas partes del país, lográndose identidicar a las AUC como los
victimarios; el objetivo de esta masacre era culminar trabajos relacionados con
la fumigación de plantaciones de coca, siendo un trabajo coordinado junto con
la policía antinarcóticos y con la finalidad de dar una lección a las
guerrillas (García-Arboleda, 2010).
Otra de las masacres acontecidas
en el territorio colombiano fue la masacre del Alto Naya en abril del 2001 por
500 hombres de las AUC los cuales atacaron estas comunidades bloqueando el
acceso a la región en sus celebraciones religiosas. En este acontecimiento
fueron asesinadas aproximadamente 40 personas de comunidades afro, indígenas y
campesinas con el fin de dar un mensaje en el cual se quería dar a entender a
estos individuos que se encontraban ubicados en una zona de explotación minera
que era de interés de comerciantes. Además de lo anterior, 3.500 personas
huyeron de este territorio debido a las amenazas de las AUC (Jimeno, Castillo y
Varela, 2009).
Alrededor de lo anterior, es
importante resaltar que actualmente en Colombia se ha firmado el tratado de paz
con las Farc, lo cual implica un proceso en el cual se dejaran las armas y se
generara una reintegración de estos individuos a la sociedad. Así pues, es
importante señalar que el proceso de memoria histórica y la reparación que se
debe llevar a cabo con las víctimas y que se encuentra estipulado en la ley de
victimas colombianas el cual con sus principios y su fin de reparar estos
resarcimientos a las víctimas propone el
derecho a ser reparadas de manera adecuada, efectiva y transformadora
diferenciada por el daño, incluyendo la restitución de tierras, medidas de
restitución, rehabilitación, satisfacción, indemnizaciones monetarias y
garantías de no repetición en las dimensiones individuales, colectivas,
moralistas y jurídico políticas las cuales solo tienen en cuenta a víctimas de
desplazamientos posteriores al primero de enero de 1991, gran limitación en
torno a las víctimas que fueron violentadas en momentos anteriores.
Referencias
Referencias
- Leiteritz, R., Nasi, C. y Rettberg, A. (2009). Para
desvincular los recursos naturales del conflicto armado en Colombia. Revista Colombia internacional (70),
215-229.
Cortés, C. (2009). Recolecciones
sonoras y visuales de escenarios de memorias de la violencia. Revista
Antipoda (9), 165-197.
- Jimeno, M., Castillo, Á. y Varela, D. (2009). A los siete
años de la masacre del Naya: la perspectiva de las víctimas. Anuario Antropológico, 2, 183-205.
- Patiño, J. (2012). Violencia y conflicto armado en Colombia.
Recuperado de https://latierrayelhombre.wordpress.com/2012/04/28/violencia-y-conflicto-armado-en-colombia/
- Suárez, A. (2007). La servicia en las masacres de la guerra
colombiana. Análisis político (63),
59-77.
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